martes, 18 de octubre de 2011

Kyuuso wa Cheese no Yume wo miru y Sojou no Koi wa Nido haneru

Kyuuso wa Cheese no Yume wo miru, y su secuela, Sojou no Koi wa Nido haneru, puede que no sean tan famosos como los demás mangas que he puesto hasta ahora. En realidad, aun me sorprende lo poco que se conoce a esta maravissola autora, Mizushiro Setona, porque es, sin duda alguna, una de las mejores. Su dibujo, en sus primeros tomos, quizás no termine de convencer, demasiado simples, o incluso bastos, he leído por ahí, pero solo hace falta abrir uno de sus libros para comprobar la destreza que tiene esta mangaka para transportarnos a todo tipo de historias, de temáticas de lo más variadas, y, sobre todo, con un trasfondo que me emociona cada vez que tengo el placer de leerla. Sus personajes están llenos de emociones, de miedos y dudas. Antiherores y personas normales en busca de un lugar en la vida. Personajes reales que se hacen amar con todos sus defectos, e historias que, lejos de esas tramas rosas y azucaradas, muestran casi siempre un lado crudo de lo que de verdad representa una relación amorosa, y más si es homosexual.
Y si con este párrafo no he logrado abriros el gusanillo, al menos, de la curiosidad, pasaré a describir estas dos obras suyas.
Esta vez voy a  prescindir de los habituales resúmenes cogidos de Internet, para explicar desde el principio de que va el asunto, intentando, claro está, no desvelar el "meollo" de la cuestión. Para los que el comentario de "dibujo simple les haya levantado dudas, no os preocupes, la autora se supera a si misma hasta en ese aspecto.


La historia, desde el principio, gira en torno a Kyouichi el moreno en la imagen, hombre casado que, por azares del destino, se encuentra con un antiguo compañero de universidad en las peores circunstancias. Imagase , detective privado, recibe el encargo de seguir a Kyouichi y averiguar así si comete adulterio. Cuando Imagase, consigue las pruebas de sus antiguos amoríos, Kyouichi es chantajeado: o deja que Imagase le bese (que siempre termina en algo más), o las pruebas irán a parar a manos de su esposa.
En realidad, visto así no parece nada especial. Hasta podría decir que no es el primer ni el último manga que he leído exactamente con la misma trama. Pero hasta ahí la comparación.
Ambos personajes son igual de complejos, pero en el primer manga será Kyouichi quien más confundido esté. Débil de carácter, la fidelidad nunca ha sido su punto fuerte. Sabe, sin embargo, que su heterosexualidad es algo inamovible. A él no le gustan los hombres, como bien lo demuestra. Y aún así no puede evitar sentirse atraído cada vez más hacia Imagase, que, a través de la sexualidad, le va metiendo en un mundo completamente desconocido para él. Pero, aún sin la barrera de la esposa, ¿pueden formar los dos una relación? El carácter de Kyouichi da a entender que no. Si no pudo ser fiel a su esposa, mucho menos lo será a un hombre. Además, no es capaz de aceptar una relación homosexual, dejando claro desde el principio que lo único que le une a Imagase es el sexo.



A pesar de eso, es increíblemente hermosa la forma en que ambos se enamoran más y más. Kyouichi sin dejar nunca de lado esa faceta mujeriega suya, e Imagase con un amor obsesivo que hace, inevitablemente, que los celos sean algo al pie del día.
En eso, nos vamos al segundo volumen, cuando la relación entre ambos parece haberse estabilizado. Es ahí cuando la figura de Imagase toma mayor profundidad, desde mi punto de vista. En el trabajo de Kyouichi aparece una joven, alguien alegre que, sin poder evitarlo, atrae irremediablemente la atención de Kyouichi. La lucha interna que entonces inician ambos personajes es evidente. Por un lado, Kyouichi, que aunque sabe de sobra lo que siente por su amante, sigue sin ser capaz de aceptar del todo esa relación. Imagase, mientras tanto, vive todo eso en silencio, sin poder abandonar a aquel que ha amado desde la universidad, pero sabiendo perfectamente que aquello sería temporal.


Es difícil explicar lo que sigue sin entrar en detalles, pero a partir de ahí, cada uno tiene que luchar por superar sus propios miedos. Imagase, que con su carácter voluble -que bien podría dejar de interesarle Kyouichi en cualquier momento-, no se siente capaz de atar a alguien como Kyouichi, que bien podría conseguirse a una mujer para el resto de su vida. Kyouichi, por su parte, encerrado en un triángulo amoroso del que no sabe salir. 
Podría adentrarme más en el manga, pero siendo dos volúmenes, eso sería desvelar demasiado de la historia. No tiene además más personajes que me interese describir ya que son los dos protagonistas quienes me dejaron con ganas de llorar, pegar a alguien, y reír al mismo tiempo. En definitiva, yo recomendaría cualquier obra de esta autora. Todas las que he leído hasta ahora han sido muy buenas, pero esta es especial, y aún habiéndola leído muchas veces, sigue provocándome tantas emociones como lo hizo la primera vez. 


2 comentarios:

  1. Yo tampoco conocia a esta autora hasta que lei After School Nightmare, la verdad es un manga super recomendado, no es yaoi pero les aseguro que los tiene en vilo hasta el final de la historia, es verdaderamente sorprendente como la autora genera un misterio que no se termina hasta que concluye, esta manga tambien me gusto, esta cargada de sentimientos entre los 2 personajes aunqe me hubiese gustado que termine de otra forma :(, sisis apoyo los finales felices jajajaj.

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  2. jajaj, a mi no me parece un final triste, quizás no tan feliz como estamos acostumbrados, pero por eso lo hace aún mejor, más especial. De todos modos, así como son los dos protagonistas, creo que si que quedaron bien al final XD. El manga que tu dices no lo he leído, pero la cosa es que me suena mucho... no estará en anime, verdad?

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