jueves, 9 de agosto de 2012

Anna and the french kiss

Aunque hace un tiempo ni se me habría ocurrido escribir una reseña acerca de un libro, debo decir que tras mi reciente obsesión con la literatura de romance contemporáneo o juvenil he encontrado algunos libros que realmente merecen la pena leer, empezando por uno que incluso bastante después de haber finalizado, aún mantenía una estúpida sonrisa en mi rostro. Y como ya sabéis, suelo traer aquí todo aquello que me llama especialmente la atención, sea del tipo que sea...
Bien, antes que nada vamos a empezar (como solemos hacer) con la sinopsis del libro, que nos da una buena idea de lo que va a ser la trama general de la historia.




"Anna estaba esperando su último año de secundaria en Atlanta, donde tiene un gran trabajo, una leal mejor amiga, y el chico que le gusta está a punto de convertirse en algo más. Así que no está muy emocionada acerca de ser enviada a un internado en Paris—hasta que conoce a Étienne St. Clair. Inteligente, hermoso, Étienne lo tiene todo… incluyendo una novia seria.

Pero en la Ciudad de las luces, los deseos tienen una manera de volverse realidad. ¿Acaso un año de románticos casi-accidentes terminara con su muy esperado beso Francés?
"
Autora: Stephanie Perkins.

Si me pidieran describir el libro en una palabra, probablemente me decantaría por tierno. Quizás entrañable, o cualquier sinónimo que queráis añadir a esa ecuación. Lejos dejamos las complejas novelas tan de moda donde lo paranormal llena las páginas de todo tipo de criaturas fantásticas, o incluso el clásico estereotipado de chico-malo-y-sexy junto a la chica de la que termina enamorándose y por la que finalmente cambia para mejor. Lo primero destacable del libro, antes de meterme de lleno en su trama o en los personajes, es la ambientación. Todos tenemos claro que París es una ciudad hermosa, llena de antiguos y misteriosos barrios que nos gustaría recorrer en algunas de nuestras vacaciones. Pues bien, a través de las páginas de Ana and the french kiss podemos hacerlo sentados en nuestro sofá. Junto al río Sena. La catedral de Notre-Dame. El Barrio Latino. La cantidad insuperable de cines especializados o aquellas clásicas y mágicas librerías donde parecemos adentrarnos en otro mundo. Casi parecía como si estuviésemos allí, pidiendo un deseo junto a la protagonista justo en el punto desde donde parten todas las distancias en París. El kilómetro cero, como diríamos aquí. Sin duda he disfrutado de las bonitas descripciones de una ciudad que si bien ya antes quería ver, ahora me encuentro realmente entusiasmada por visitar.


Pero eso, obviamente, no sería suficiente para que una historia me hubiera enganchado hasta el punto de escribir aquí sobre ella. Como ya he mencionado, la primera palabra que me viene a la mente a la hora de describir el libro no es otra que tierno. Nos narran una historia donde lo cotidiano, la amistad y el amor parecen enlazarse magistralmente creando una secuencia correcta y maravillosa. No hay nada extraordinario en Ana. Ni en su historia de amor. No se trata de una historia demasiado trágica, ni tan siquiera hilarante. Es simplemente la historia de un profundo y hermoso amor que la autora logra desvelarnos con gran talento. Ana y Etienne comienzan como amigos. Grandes amigos. Y sin embargo sus sentimientos parecen crecer día a día, y nosotros nos encontramos tan metidos en ellos como si fueran propios. Porque Ana parece real, por no hablar del increíble personaje masculino que la autora nos ha regalado.
Quizás desvelar más de la trama de lo que nos dice la sinopsis no es recomendable. Porque se debe leer este libro para comprender lo hermoso que es.



Ana, por su lado, como una chica normal, quizás con un pequeño problema de TOC, quien de pronto se ve en un colegio donde ella es la chica nueva, sin saber si quiera hablar francés. Por un lado las relaciones pasadas. Su mejor amiga, con la que se escribe casi a diario y en la única que puede apoyarse en un inicio, cuando no puede sentí más que soledad. Su antiguo amor. Aquel con el que justo antes de partir casi tuvo "algo". Por otro lado, sus nuevas relaciones, aquellas que le ayudarán a prosperar en un nuevo país, lejos de todo lo antaño conocido. Sus nuevos amigos, Etienne, incluso sus profesores y todo el entorno. Ana no tarda en enamorarse de él. Desde el primer momento que posa sus ojos sobre aquel hermoso cabello marrón que "Es un cabello de artista. Cabello de músico. Un cabello Pretendo-que-no-me-importa-pero-en-realidad-sí.".
Y quizás no es de extrañar, porque Etienne ST. Clair se ha convertido rápidamente en uno de mis protagonistas preferidos. Él es bajito, dicen. Con pelo precioso y hermosa sonrisa. Amable y simpático. Es un estudiante francés nacido en América con acento inglés. Alguien con la costumbre de morderse la uña del dedo meñique al ponerse nervioso. Tan vez a causa de que el libro esta narrado desde la perspectiva de Ana, Etienne se nos muestra como alguien con secretos. Alguien que nos irá desvelando a lo largo de las páginas. Su relación con Ana progresa lenta pero inevitablemente. En ocasiones parece tan obvio, pero a la vez tan complicado. Él le enseña París cuando ella solo es capaz de encerrarse en su cuarto, con miedo de salir sola a una ciudad de la cual desconoce incluso el idioma. St.Clair la lleva a pedir un deseo al centro de París, a que vea el Sena, e incluso le abre lo ojos a aquello que ella más ama: el cine.
Etienne no es un personaje común. Nos absorbe con una personalidad brillante. Muy a menudo nos encontramos pensando en que nosotros también querríamos alguien así. Alguien con los dientes inferiores algo torcidos, bajitos y que se mordiesen las uñas cuando estén nerviosos. Alguien con quien tener una relación real. Con quien encontrar "al único", como Ana dice haber encontrado.
Por todo esto y mucho más, no podía dejar de recomendar esta historia. Buena narrativa, buena trama y sobre todo unos personajes que nos harán transportarnos a un hermoso y entrañable París.

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