miércoles, 18 de junio de 2014

Hidoku Shinaide por Nekota Yonezou

A la hora de preguntarme si debía o no poner este manga, dos cosas entraron directamente en conflicto: primero, que es una historia tan famosa entre aquellos que leen yaoi en la actualidad que muy pocos desconocerían su existencia. A pesar de ello, el segundo argumento, esta vez a favor, era que si, a pesar de ello, algunos aún no lo conocían, entonces merecería la pena escribir sobre él. Y es que, si bien la autora tiene diversas historias sobre las cuales me gustaría escribir, esta, junto a Elektel Delusion, se coloca sin duda en la cima de mis preferidos.
Nos volvemos a encontrar con una trama centrada en la vida escolar de dos jóvenes a punto de ingresar en la Universidad. Nemugasa, dedicado a los estudios, sin amigos y con una personalidad retraída, y Maya, quizás todo lo contrario como refleja su pelo teñido, sus pircings y esa actitud abierta que le hace amigable con todos. (Maya va a tener el pelo teñido y en punta para pasar después a un estilo muy diferente, como se ve en las imágenes)


Hasta aquí, como suponemos, un argumento que peca de poco original y que, sin embargo, siempre termina enganchando con ese no sé qué de las personalidades contrarias. A pesar de ello, la autora, una vez más, nos envuelve con su dibujo y el desarrollo de los personajes en esa trama que va tejiendo. Porque, he ahí la cuestión, quizás todo el interés que le he encontrado a la historia sea precisamente ese, cómo los personajes van creciendo y transformándose para adaptarse a una relación que, en principio, ninguno supo  ver llegar.
Lo que empieza como un chantaje por parte de Maya al pillar a Nemugasa copiando en un examen pronto va a convertirse en algo más, algo que le hará plantearse sus sentimientos hacia aquel que, se supone, solo era parte de su diversión.
Ni siquiera sabría decir cuál de los dos personajes me parece más entrañable, si Nemugasa, con su lento aprendizaje para abrirse a Maya y, desde ahí, a los demás, en una actitud que a veces peca de inocencia pero que nos muestra el mundo desde una óptica definitivamente adolescente, o Maya, que se verá forzado a frenarse a sí mismo para andar a la misma velocidad que Nemugasa. Porque es doloroso amar a alguien que es incapaz de afrontar o adaptarse a esa relación.

El manga, a pesar de este tono serio que parece que le estoy poniendo, es una comedia. Tiene ese punto a su favor, porque Nekota Yonezou sabe lo que se hace al respecto. También tiene escenas muy explícitas donde el dibujo es una verdadera maravilla. De pocas series he visto tantos coloreados hechos, más que nada, por fans. Y se agradecen, porque Maya es uno de los personajes que mas me ha gustado en cuanto a diseño (y, por qué no decirlo, personalidad).

Os pongo más imágenes para que os abra el apetito...**




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